Varios

Comentario sobre la cancion “SABIDURIA”

En el marco del Mayo de las Letras de Tucuman 2017, se desarrollo el programa “Musica y Letra” por el cual distintos artistas analizaban letras de canciones de autores tucumanos.

Esto escribio una gran amiga y compañera de la cancion, ademas de poeta, licenciada en Letras, becaria del Conicet y otros lauros:

“Cuando me acercaron esta propuesta me puse muy contenta y también me asusté un poco: porque nunca antes había hecho algo así. O, más bien, lo hago todo el tiempo, pero nunca se lo cuento a nadie: siempre que escucho canciones, sobre todo en vivo, pienso en la letra. “¿Qué habrá querido decir en este verso?” “¿Será lo mismo que yo pienso cuando la escucho?”. Me resulta inevitable ponerme a destripar las canciones (desnudarlas quizá quede más lindo) buscando lugares conocidos, versos que me lleven a otros versos o que me devuelvan a algún momento de mi vida. Supongo que eso nos pasa un poco a todos.

La canción que elegí comentar hoy aquí me gusta desde la primera vez que la oí. Quiero aclarar que esta elección nada tiene que ver con el hecho de que su autor sea un compañero y amigo cantautor. O sí, pero de otra manera: decidí hablar de una canción que me conmueve, que me dice cosas, que habla de lo que conozco. Mi parte cantautora tiene mucho que ver en esto: al ser yo también hacedora de canciones, las que me gustan suelen ir a amontonarse en una lista con el título ‘Canciones que me hubiera gustado escribir a mí’. Lo que quiero decir es que si el Indio Cansinos y yo compartimos la música es porque probablemente y para empezar, tenemos criterios estéticos parecidos, compositores admirados en común y, tal vez (creo que nunca hemos hablado de eso) un gusto similar en literatura.

 

De la primera vez que escuché “Sabiduría”, que es como decir de la primera ‘lectura’ (entre comillas) que tuve de su poesía, me quedó esa imagen, esa escena, que aparece casi al comienzo, del tipo que espera en la parada del 18 a la una de la mañana con unos cuantos perros de la calle haciéndole compañía. No lo dice, pero yo me lo imaginaba, además, con una guitarra al hombro. Creo que es una imagen que contiene a muchas otras que van apareciendo a lo largo de la canción, y que pinta al que escribe y canta, a este ‘corista’ solo con la luna esperando el colectivo, y lo ubica también en un lugar, que es la calle, que es algún barrio de por acá.

Ese primer pantallazo marca, creo yo, la tónica (en el sentido no musical del término) de la canción. Se trata de una poesía muy urbana que no aspira a lo solemne sino a lo mundano, y que apuesta a esa belleza. El yo lírico, que aquí es el cantautor, se me figura parecido a los personajes del Barrio de Flores, de Alejandro Dolina: esos tipos comunes, hombres sensibles, artistas, que pierden y ganan, y hablan en las mesas de los bares sobre las cuestiones últimas como el amor, la vida, la muerte, el destino. Es un personaje esperanzado, que cree que las guerras existen, pero también los milagros , que el amor existe pero no es ese que nos venden ‘codificado con barras de supermercado’; y es un personaje curioso, inquieto, que hace recuento de lo que sabe y de lo que quisiera saber. Aquí la sabiduría no es la de los libros sino la que se aprende en el camino, en la calle, la que se vive por dentro. Conocer es conocerse, pararse en alguna vereda desde donde mirar al mundo y cantarlo. Lo que falta por saber, el estribillo, tampoco tiene que ver con saberes enciclopédicos que puedan cambiar el rumbo del mundo, sino con el amor, motor de todas las cosas: cuánto se puede querer, qué significa de verdad el amor, cuánto dura,y si viene para quedarse. “Pero me falta saber de sobra el sabor de tus labios. Me falta saber Si somos la sombra que sobrevuela el amanecer. Me falta saber Si seremos siempre eso que sólo se vive una vez.”

La primera estrofa de la segunda parte nos traslada en espacio y en tiempo: nos vamos lejos de esa alguna calle de algún barrio de Tucumán, y de la época de los portales y los perfiles de internet, hacia otra parte. “Sé que hubo un poeta en el Yuro/Que renunció a los laureles/Para meterse en un brete/Para enfrentar los cuarteles/ Y resistió a la tortura/ Sobreviviendo con creces/ Y nos legó una lección del amor”. Estamos en Bolivia, en la quebrada donde en octubre del año 1967 es herido de muerte Ernesto Guevara, el Che. Y con esto entramos también en el imaginario clásico de la canción de la Nueva Trova Cubana. Para hacer una breve reseña de este movimiento, hay que decir que surge en la isla en los años 60 de la mano de jóvenes músicos como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú o Noel Nicola. Al respecto, cuenta Silvio, en una entrevista reciente: “Nosotros éramos herederos de una trova que había en Cuba desde mediados del siglo XIX. Y había tenido diversas etapas esa trova. La nueva trova no es más que los muchachos de mi generación que les toca agarrar la guitarra en pleno proceso revolucionario. Nosotros nos caracterizamos por, de cierta forma, seguir los pasos de los anteriores pero también con algún sentido de ruptura. Sobre todo en el sentido de la palabra, empezamos a usar más palabras que las que solía tener el léxico de las canciones que se conocían y esto yo pienso que es por vínculos que tuvimos yo y otros compañeros con gente de la literatura.” Todo esto, en el marco del triunfo de la revolución con una importante campaña de alfabetización y una política cultural muy fuerte, con referentes como Alejo Carpentier, como director de la flamante Editora Nacional de Cuba. Para estos nuevos trovadores, entonces, la poesía era inseparable de la música, y ambas de la vida política de aquellos tiempos inquietos. En sus letras el amor se mezcla con la revolución o es que son, en realidad, uno y lo mismo. Sobran ejemplos, pero vayamos a uno de los más cantados, esos versos que decían: “Te doy una canción y digo ‘Patria’ y sigo hablando para ti”.

Mucho tiempo ha pasado desde que la Nueva Trova fuera nueva, pero ha dejado sus herederos en distintos países de habla hispana. En Argentina, la canción de autor tomó formas muy diversas y echó mano a géneros muy variados como el rock, el tango, o el folclore, pero también a los de estos músicos cubanos. Por eso es que resulta tan difícil definir musicalmente qué tipo de canciones hace un cantautor, y termina siendo más sencillo, para no enredarse en definiciones laxas, nombrar una serie de músicos que hacen canciones, entre comillas, ‘de la misma onda’. Tucumán no es la excepción: los cantautores andan sueltos con composiciones que abrevan en distintos géneros musicales. En el caso del autor de esta canción, habrá que preguntarle luego a él, pero es difícil no oír los ecos de Silvio, Pablo y los demás en sus letras. Volviendo a esa estrofa, aparece el Che como ese poeta que pudiendo quedarse en las letras pone su cuerpo a una causa mayor para dejar una idea mucho más cabal de lo que es en verdad el amor al prójimo. Pero además de la referencia directa a un líder de la revolución cubana, la canción toda está atravesada por este imaginario del músico que es poeta, que va y vuelve del amor sin entenderlo del todo (“en el afán de aprender He revocado tratados Y mal tratado manuales De cómo quererte….”), y sin por eso alejarse del mundo y de lo que está pasando; que se preocupa por el valor de la palabra y siente el compromiso de decir y decir lo justo y a tiempo: “Pero que poco se piensa Sobre lo que hay que sentir Y yo lo siento Y lo pienso decir.” Éste es, creo yo, el amor por la palabra del que hablaba Silvio Rodríguez.

Una de las ideas detrás de este espacio de Letra y música en el Mayo de las Letras, era recuperar la poesía ‘encancionada’ que se escribe y se canta aquí, en Tucumán donde priman, sobre todo, el folclore y el rock. A mí me parecía interesante traer hoy aquí otro tipo de canción que también vive en los bares, las salas y los encuentros entre amigos y guitarras en nuestra provincia. Y que, además, en mi humilde opinión teñida de muchas subjetividades, porque además de haber estudiado literatura cultivo el género de la canción de autor, tiene un gran valor literario. Me parece que Sabiduría es un buen ejemplo de una lírica sencilla sin pretensiones pero muy profunda. Y es una prueba, otra más, de que lo popular (la música, la poesía) no implica de ninguna manera un arte menor. Con clave de candombe en 3×2 que sirve de base a esta canción, y que pronto van a escuchar, nos acercamos a lo rioplatense, con imágenes que van de una esquina cualquiera de ésta o cualquier ciudad, pasando por las grandes preguntas sobre la palabra, el amor, la vida. Quizá la sabiduría se parezca a decir que las verdades, para serlo, tienen que pasarnos por el cuerpo, dejarse cantar y seguir preguntándose, siempre, lo que falta por saber.-“

ANA JEGER



REFLEXIONES SOBRE LEGISLACIÓN Y FINANCIAMIENTO CULTURAL –

FINANCIAMIENTO Y GESTION DE LA MUSICA INDEPENDIENTE EN TUCUMAN

 

Estimado lector, lo que vas a leer a continuación no es más que una opinión personal construida sobre datos empíricos acumulados a través de algunos pocos o muchos años transitando por las vías de la autogestión como músico independiente. Tal opinión es, por lo expuesto, falible, cuestionable, debatible, mejorable.

El objetivo del suscrito es continuar con el debate sobre el valor de la música independiente en Tucumán y/ o cualquier otro lugar del mundo y/ o  del universo y hacerte parte del debate al menos, a través de la lectura.

 

A todo esto, ¿qué se entiende por música independiente?

Pues bien, la música independiente se explica básicamente en términos negativos, es aquella que esta fuera de los mass media, ausente de las radios, televisión y grandes festivales; pero presente todos los fines de semana en los bares, pequeñas salas y en la plaza de tu barrio.

Música independiente no significa que sea música compuesta, realizada y/ o interpretada con total libertad ni que este exenta de dependencia de factores externos. En los hechos, la música independiente depende de muchas cosas. Entre ellas, de financiamiento

Cuando hablamos de músicos independientes se hace referencia aquellos músicos que no trabajan en relación de dependencia o que no cobran un emolumento regular y constante de parte de una productora/empresa discográfica que les obligue a cumplir con su actividad artística de acuerdo a pautas dictaminadas por los intereses y/ conveniencias de la empresa.

En el ámbito tucumano, salvo los músicos de las orquestas y bandas estatales, la absoluta mayoría de los músicos son independientes. Me atrevo a sostener que esta realidad se repite en casi todo el país.

 

Ahora bien, ¿que se entiende por financiamiento y gestión de la música independiente?

El financiamiento se refiere ni mas ni menos que la a cuestión respecto de donde surgen los fondos para mantener la actividad musical independiente ¿quién banca a los músicos independientes?.

La primera respuesta casi obvia es: el propio músico. Pero esto no es absolutamente cierto. Lo que si es cierto es que la gran mayoría se debate y pelea por salir del estadio de hobby y pasar al profesionalismo (esto es, a que sus ingresos por la actividad musical representen en mas o menos el 75% de sus ingresos anuales totales) sin dejar de ser independiente. Lo que también es cierto es que la gran mayoría no logra tal cometido.

Por eso se dice que el financiamiento de la música independiente no surge del publico, ni del Estado, ni de la comercialización del producto… sino del propio músico.

Acá hay un punto que en el merece detenerse. Si la música independiente fuera solo un hobby, un pasatiempo de unos tipos que se juntan a hacer sonar sus instrumentos, no cabría siquiera preguntarse por el financiamiento de esta actividad.

Pero ocurre que esa música, esas creaciones, esos recitales y conciertos que semana tras semana nutren de sonidos los bares y salas de nuestra provincia forman parte de nuestro acervo cultural propio, nuestro patrimonio cultural inmaterial del cual no podemos desentendernos sino a costa de desnaturalizarnos y convertirnos en algo menos que autómatas permaneciendo y transcurriendo sin poder existir, como diría Eladia Blázquez.

En consecuencia, es a partir de este punto donde cobra sentido hablar sobre el financiamiento y la gestión. Financiamiento para llevar adelante la actividad sin llevar a la bancarrota a los músicos independientes y gestión -o autogestión- como mecanismo para  desarrollar y organizar la actividad con los recursos que se cuentan y no naufragar en el intento o bien para volver a embarcarse después de cada naufragio.

 

Pero, ¿qué se entiende por la actividad de los músicos independientes? O mejor dicho ¿cómo hacen?

Aun a sabiendas el autor que la simplificación de un fenómeno empírico puede resultar algo arbitrario y de dudosa objetividad, me voy a atrever a describir someramente la actividad de los músicos independientes de Tucumán, o de algunos de ellos.

La necesidad de describir el fenómeno de la actividad radica en que, al momento de considerar las vías de financiamiento, se pueda comprender cuál es la potencialidad y posibilidad de las mismas o si corresponde abordar otros mecanismos o qué tipos de gestiones sería conveniente realizar en el corto/mediano y largo plazo.

Pues bien, nuestro músico independiente, sin distinción de genero musical, luego de años de estudio en instituciones especializadas/ particulares o en la casa; luego de invertir en la adquisición de instrumentos adecuados, decide agruparse con otros pares y formar un conjunto para salir a actuar. Al día de hoy, febrero 2017, equipar una banda estándar de rock requiere una inversión total básica de $90.000 (unos U$S 5.600)[1].

Si consideráramos exclusivamente a los músicos independientes como un emprendimiento comercial, podemos decir que una banda estándar de rock requiere ese monto en bienes de capital mas la capacitación de los recursos humanos en términos de estudio y ensayo. Pero, por suerte o desgracia, un conjunto musical es mucho mas que un emprendimiento comercial

Decíamos que los músicos se agrupan y forman una banda. Pues aquí aparece la primera gran disyuntiva: banda de covers o de temas propios. Corresponde aclarar que se considera cover a la imitación lo mas parecida posible de una canción ya conocida, por lo cual, a aquellas bandas que elaboran versiones y no imitaciones de temas ajenos las consideramos dentro del conjunto de las de temas propios.

¿Cual es la razón de hacer esta distinción? La razón es que considero que las bandas de covers también forman parte del conjunto de músicos independientes pero que por su modalidad de gestión y por el hecho que forman parte del engranaje de replicación de contenidos de los mass media; su consideración y análisis debe ser objeto en otro ensayo.

 

Las bandas de temas propios y / o de versiones.

Estas bandas trabajan con un supuesto: el público, en principio, no conoce de antemano lo que va a escuchar. El vinculo que establece el artista con el público es directo, ya sea actuando en vivo o por redes sociales, no hay intermediarios que lleven el mensaje. El grupo asume, digamos, un riesgo extra que el de solamente ir a actuar.

No obstante esta dificultad, normalmente el grupo percibe su remuneración de la venta de tickets, es decir, es su propio productor. Este tipo de actividad plantea una doble finalidad artística puesta en juego: no solamente la ejecución musical con el propósito de transmitir las sensaciones/emociones que pone en juego la obra musical que se toca, sino también, llevar eso adelante desde la propia creación.

Para poder aspirar a desarrollar su arte regularmente como fuente principal de sus ingresos necesita tener un flujo de público que compre sus tickets y para ello se vale de distintas estrategias: venta de CDS, actuaciones en distintas localidades, regalías por derecho de autor, etc.

Pero resulta que nuestro músico independiente necesita llevar su música a la mayor cantidad de público posible en un ecosistema que precisamente no esta diseñado para eso, ya que los medios de comunicación –actores fundamentales en esto de transmitir contenido- replican los contenidos que se producen en la metrópolis, casi sin excepción o mejor dicho, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano. La presencia de contenidos centralizados en los medios masivos significa no solo la multiplicación de un mensaje producido lejos de casa sino también la imposibilidad de las producciones locales de acceder a los propios medios locales puesto que estos ya tienen sus espacios ocupados.

Podemos decir, a modo de ejemplo, que es mas fácil saber lo que pasa en el under de buenos aires, o si la autopista Riccieri está atascada, pero no tenemos idea de la música de Catamarca, por no poner ejemplos mas cercanos.

En esa arena pelea el músico independiente. Pareciera el principio de un libreto de Hollywood donde se plantean todas las dificultades y desventajas que nuestro héroe tiene que sortear… solo que el desenlace no cuaja con los libretos hollywoodenses.

En algún momento la llamada Ley de Medios genero ciertas expectativas pues permitió que aparecieran nuevas voces pero no produjo necesariamente nuevos mensajes, los cuales siguieron y siguen siendo casi los mismos. Por supuesto que no es solo responsabilidad de la ley o su implementación sino también de otros actores que intervienen en la escena, pero eso es harina de otro ensayo.

No obstante, no todas son pálidas en la película de nuestros músicos independientes. Existen algunos personajes dispuestos a colaborar con líneas de financiamiento para hacer posible, aunque sea parcialmente, estos proyectos y permitir imaginar otro final.

 

Líneas de financiamiento.

  1. a) Sector Publico

Con excepción del Fondo Nacional de las Artes, los programas y líneas de fomento no tienen mas que unos pocos años de creación y esperamos que en un futuro no muy lejano puedan surgir aún mas.

Veamos someramente en que consisten.

1.- Fondo Nacional de la Artes. Es un organismo autárquico que depende del Ministerio de Cultura de la Nación que tiene por objetivo el financiamiento, estímulo y protección de las actividades culturales de los artistas argentinos. En el rubro música otorga becas, subsidios y prestamos a la vez que organiza concursos para fomentar la edición discográfica de obras musicales de rock, tango, folklore y jazz y popular contemporáneo; como concurso de música académica. Los llamados y convocatorias son anuales. muchos músicos tucumanos y del país se han beneficiado a partir del FNA e hicieron posible algunos de sus proyectos.

 

2.- Ibermusicas.

Es un programa latinoamericano de fomento de la presencia y el conocimiento de la diversidad cultural iberoamericana en el ámbito de las artes musicales.

Otorga ayuda para movilidad para capacitación y/ o realización de actividades dentro de los países miembros. Otorga ayudas para festivales. Así como concurso de composición de música popular y de composición de música académica. Los llamados son anuales.

 

3.- INAMU – Instituto Nacional de la Música

Es el organismo especifico para el fomento de la actividad musical. Otorga descuentos en pasajes vía terrestres para los músicos registrados, así como para la compra de algunos instrumentos. Además, llama anualmente a inscripción para otorgar subsidios para la edición de discos, para movilidad, edición de video clips, etc.  A pesar de ser una institución reciente, considero que es la mas democrática en cuanto a los criterio de distribución y me arriesgo a sostener que es la que lograra llegar a la mayor cantidad de artistas.

 

3.- Fondo Argentino de Desarrollo Cultural y Creativo

Programa del Ministerio de Cultura que otorga ayudas e incentivos económicos a proyectos de artistas, productores, gestores y emprendedores. Las convocatorias suelen realizarse anualmente. Los llamados están orientados a actividades o aspectos variables.

 

  1. b) Sector privado

No hay legislación que regule el financiamiento privado. De hecho, hay una ley de mecenazgo pero es de imposible aplicación y no esta reglamentada.

Por lo cual el apoyo privado esta librado a aportes ocasionales y voluntariosos de algunos auspiciantes. Lo mismo puede decirse de algunos bares o emprendimientos gastronomitos con música en vivo que absorben parte de los costos de producción asociándose parcialmente con los músicos.

En Tucumán existen algunas experiencias asociativas tales como la Unión de Músicos Independientes Tucumanos Autoconvocados (UMITA) que, si bien, no otorgan financiamiento, si colaboran con la gestión de algunas facetas de la actividad de los músicos.

 

Conclusión y propuesta.

La música independiente en Tucumán se parece ese tipo de plantas que milagrosamente crecen “a pesar de” y no “a causa de”. Alguno dirá que hay músicos para hacer dulce. Y es cierto, podemos hacer dulce, pero hay que girar un poco la mirada, cambiar la lente y ponerle “azúcar”.

Por una parte lamentamos que el Estado Provincial y los Municipios de Tucumán no cuenten con programas específicos constantes y regulares de apoyo a la actividad musical. Por el contrario, existen algunas distorsiones que perjudican la actividad. Tal el caso de la Ley 7243 que crea el Instituto de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) en su Art. 24, Inc. 3, respecto al canon que deben abonar los locales con espectáculos; o las ordenanzas que incrementan la carga tributaria en razón de locales con música en vivo. También lamentamos la incertidumbre respecto a algunos programas del Estado Nacional que favorecían directa o indirectamente la actividad musical tales como Recalculando, los Mercados de Industria Cultural (MICA) nacional y los regionales, el Programa de Apoyo a Emprendimientos Culturales (PAEC), etc.

Por otra parte y a la luz de lo que vimos, proponemos como fundamental que el Estado, en sus distintas estamentos, y la Sociedad entiendan el valor de la música, particularmente de la música independiente, no solo como hecho artístico sino como factor de desarrollo Cultural, Social y Económico.

En consecuencia, urge modificar leyes y ordenanzas -como las señaladas del IPLA- que dificultan la actividad; así como urge la implementación de normas (leyes de mecenazgo) que incentiven el financiamiento privado a la música independiente a efectos de no estar sujetos a los vaivenes partidarios de las políticas estatales.

También cabe poner especial atención en el fomento y promoción de los centros culturales y salas de recitales privadas que son las que permanentemente sostienen la actividad colaborando con los músicos. Tal vez la experiencia del sector teatral sirva de guía para considerar este punto.

 

Por ultimo, me despido como empecé: esperando que este articulo haya servido para continuar con el debate sobre el valor de la música independiente y que su lectura te haya sido grata, como lo fue para mi su redacción.

Muchas Gracias.

Artículo publicado en el Libro “Reflexiones sobre Financiamiento Cultural”, obra colectiva coordinada por Gustavo Calleja.


LA NATURALEZA DE LOS MUSICOS

(Ensayo para entender a esa gente que ensaya… o no.)


No he sacado mis principios de mis prejuicios, sino de la naturaleza de la cosas. 

Charles Louis de Secondat

El presente ensayo no tiene mayor pretensión que ser una exacta y acabada descripción epistemológica (es decir, arbitraria, caprichosa y capciosa) de la fauna musical de nuestros tiempos en estos rincones del universo. Ensayo con aspiraciones de Tratado y con una alta dosis de prejuicios.

Para una mejor exposición del presente trabajo es menester poner límites teóricos a fenómenos empíricos -lo cual pudiera sugerir la posibilidad del yerro- más, corroborará el lector, la consecuencia directa de ello fue un acto de estricta justicia.

Así, he clasificado a los músicos en distintos tipos o géneros destacándolos por sus características particulares más sobresalientes, sin perjuicios de otras características más ocultas que es convenientes dejarlas asi escondidas nomas.

Si alguno musico se siente identificado es porque, justamente, fue tenido como referente a los fines del presente.

También cabe aclarar que la distinción en las categorías que se detallan no se funda sino en el antojo del suscrito y que este articulo pretende abrir un debate al respecto aclarando que toda crítica será recibida con mucho desagrado y el que ose hacerlo podrá ser condenado a la pena de escuchar todos los días “el Pollito Pio” (previamente la condena consistía en escuchar a Arjona, pero el consejo de un amigo lector sugirió que tal condena ya estaba siendo aplicada en numerosos posteos de wasap, facebook y otras dopaminas digitales, motivo por el cual el suscrito optó por endurecer y/o aplacar la condena).

En consecuencia, vamos al grano, diapasón en mano.

Los tipos músicos:

I. De los Académicos

II. De los Populares

III. De los Roqueros (Rockers)

IV. De los Tropicales

V. De los Románticos

VI. De los Poperos

VII. De los Pisteros

VIII. De los Mercenarios

IX. De los Cantautores

X. De los Melómanos

XI. De los Bateristas

XII. De los Jazzistas


I.- De los Académicos:

En la categoría “académicos” se puede nuclear a aquellos músicos de conservatorio que durante años han desarrollado el misterioso arte de leer partituras y, consecuentemente, con mayor o menor suerte, la capacidad de traducir lo leído en sonidos emitidos por el instrumento de turno.

Este tipo de músico valora la calidad de una obra musical atendiendo exclusivamente al grado de dificultad que la misma presenta en su ejecución, con perjuicio de su valor estético y /o espiritual. En ese contexto no interesa la profundidad del lenguaje del compositor sino que haya que ejecutar quintillos de semifusas en un allegro… Nada merece más aplausos que el movimiento vertiginosos de los dedos aun cuando en este movimiento se escuchen escasas notas musicales verdaderas. 

Para este músico, el resto de la música es eso justamente… restos, si es que puede llamarse música.

Es notorio el comportamiento de este músico cuando oye a alguien que desafina o comete un error, pues no puede evitar poner cara de haber comido limón (coloquialmente: estar oliendo mierda), gesto que comparte con otros tipos pero en distintas circunstancias. Esta cara se funda, a su vez, en el hecho que él jamás yerra.

Ocasionalmente puede llegar a codearse con algún otro tipo como Roqueros y/ o Populares mas ello, inconscientemente, lo aproxima al Mercenario.

Existen subtipos dentro de los académicos pero su análisis excede el ámbito de desarrollo del presente ensayo. A modo de ejemplo, podemos citar al llamado “dodecatonico amodal” que es aquel que, en vez de atender a la dificultad de ejecución, atiende a la dificultad armónica de los enlaces… “dominante – tonica?, no; mucho mejor un IIº 6/4 b913 – VIº calabres….” Aunque suene a manada de elefantes barritando en un ascensor.


II.- De los Populares:

Antes de entrar de lleno en esta categoría, cabe aclarar que, paradójicamente, se llama músicos populares a aquellos que tienen poco público. ¿Cómo es esto? Pues bien, un músico Popular es aquel que interpreta música de raíz popular (tango, folclore, etc.) es decir, música originada por el pueblo, en contraposición a la originada en las academias. Hecha la aclaración abordemos el tema antes que se hunda.

Más que otra cosa, el músico popular necesita hacer gala de pertenencia al terruño, de venir desde el centro de la música sin ataduras ni convenciones… por eso es que entre estos ocupa un lugar preponderante el noble y honorable Autodidacta (con mayúscula, no se sabe por qué) que es aquel que pasó alguna vez por un profesor pero que fue expulsado de clases o tuvo algún incidente similar.

Para el Popular no importan la afinación, la sincronización, el “tempo”, pues la mayor virtud del músico popular es tocar y/ o cantar fuerte. Teleológicamente hablando, numerosos estudios han comprobado que el fin del músico popular es hacer beber (en realidad se hizo un solo estudio, el del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo -IPLA- de Tucuman y en base a eso se creó la ley que obliga a pagar más impuestos a los que organizan recitales en vivo; estudio realizado bajo efectos etílicos, lógicamente). Volvamos a lo que nos ocupa, el éxito de este artista se mide en una ecuación de cantidad de alcohol sobre público (AL/P = éxito o fracaso). Uno de los subtipos de esta categoría corrobora lo expuesto: el llamado “músico de asao” quien es capaz de amenizar toda la noche a los comensales cantando a viva voz, mientras devora y sin atragantarse. Se han dado casos de grandes cultores capaces de sacar limpito un hueso de costilla al son de “Pago Monte Quemado”, justo en la parte que dice “…noche llé… nade tristezas…”. En su repertorio no debe faltar “Malagueña Salerosa”, puesto que los expertos señalan que el asado nunca debe tener mas sal que la malagueña.

Este músico tiene afinidad con algunos otros tipos como los Románticos, de quienes admiran su capacidad poética; o con algunos híbridos como los “lirico-pop” en tanto comparten la técnica expresiva llamada “gol de final” que consiste en adoptar postura y énfasis cual barra brava de San Martín para las estrofas de la Luna Tucumana.


III.- De los Roqueros (rockers)

En esta categoría están insertos miles y millones de subtipos –algunos de ellos antagónicos entre si- pero que tienen en común aborrecer a los demás tipos y subtipos mientras les copian elementos musicales característicos, aunque sin darse cuenta.

Ocasionalmente pueden llegar a comulgar con algunos –contados- representantes de los Poperos o de los Académicos pero, lógicamente, sin darse cuenta en este caso también.

Para aspirar al podio de este género no se necesita ni buen oído, ni buena técnica, ni destreza, ni creatividad… basta un buen amplificador. Así, un paso mas adelante que la aspiración del músico Popular, el rockero lleva el volumen a niveles rayanos a la sordera absoluta. Esta circunstancia explica y justifica el comportamiento del roquero, además de las aspiraciones de algunos…

No obstante, una característica que dificulta el estudio de estos músicos es la gran atomización de subtipos. Es posible encontrar conjuntos que hacen exactamente lo mismo, pero uno de ellos sólo viste de negro y el otro está formado por vegetarianos… quienes, por supuesto, se odian entre si. El odio es inversamente proporcional al oído. 

Muy importante para aspirar a algo más que a tocar en festivales (recitales compartidos entre varias bandas donde cada una comparte el 40% de sus integrantes con los otros conjuntos hasta completar entre todos el 90 % del público asistente) , es tener un video clip… porque la música de los Roqueros tapona los oídos pero entra por los ojos.


IV.- De los Tropicales

Permítaseme hacer un paréntesis y soslayar el carácter estrictamente cientificista del presente libelo para expresar que los tropicales son mis favoritos.

En muchas oportunidades, durante los años de estudio y análisis me he preguntado y consultado respecto a qué siente un músico tropical al usar una vestimenta que raras veces la usaría salvo frente a las cámaras de “Elegidos”…(a la sazón, mi programa favorito -en serio-) La cuestión es muy profunda y creo que también excede el objeto de este ensayo, puesto que nos llevaría a adentrarnos en los recónditos pasadizos de la mente de un músico, lo cual –sabemos- es una utopía.

Pues bien, la cuestión es que al músico tropical (cumbia, cuarteto, guaracha, etc.) nada le importa. Vale decir, es bastante común encontrarse con alguno que sea un eximio ejecutante pero ello no le impide moral ni ideológicamente tener que tocar silencio de corchea – corchea entre solo dos acordes durante 6 horas por noche todos los fines de semana… esto da una pauta de por qué pueden vestirse de esa manera. Entonces uno se preguntará ¿no se aburren? Y nos quedan dos respuestas posibles: si o no. Entonces, sería mejor preguntarse ¿Por qué no se aburren? Entonces sí, las respuestas posibles son: pues porque cobran por todo lo que tocan y porque han sido capaces de inventar lo único que han podido inventar: un nuevo pasito para moverse mientras están ociosos marcando negras de por medio entre solo dos acordes durante 6 horas por noche todos los fines de semana. El músico tropical no sabe que dentro de si lleva a un coreógrafo.

Consecuencia de lo dicho, como nada le importa, es que el concepto de vanguardia en la música tropical es algo así como el de servicio para la policía… existe de nombre pero no se aplica.

Mucha gente confunde groseramente al tropical con el mercenario, pero lo distingue en que aquel lleva el ritmo en la sangre, en cambio este carece de sangre… cuando no de ritmo.

Cual perro que se muerde la cola, la mayor aspiración para un músico tropical es tocar en una banda y sumarse a ella en cualquier rol, con el güiro (raspador), las claves (toc-toc), de presentador, de coro que nunca canta, de bailarina, de relleno, etc; así la mayor aspiración de una banda tropical es estar integrada por la mayor cantidad de integrantes posibles: 3 cantantes (idéntico registro pero distinto color de pelo), 2 bajos, 3 guitarras, 2 baterías (acústica y octapad), congas, bongos, timbaleta, cencerro, güiro, claves, tiorba, presentador, bailarinas, niño mascota, etc.

Por ultimo -y a raíz del origen popular del asunto-, este músico admira al Popular sobre todo al que dentro de su repertorio interpreta música tropical y, por supuesto, al Romántico, aunque no se sabe por qué.


V.- De los Románticos:

Aclaración: a quienes aquí se describen en nada se parecen a Wagner, Chopin, Brahms, Mendelssohn y / o Liszt, en nada.

Ahora bien, esta categoría representa la consagración del menjunje pues co-existen un sinnúmero de subtipos muy similares entre si cuyas diferencias son imperceptibles para el oído medio y aun para medio oído; llegó a presentarse el caso del uso de distintas nomenclaturas para referirse a los mismos músicos. Veamos, están los latinos, los románticos latinos, los románticos en español, la música del recuerdo (esta denominación fue obra de un genio, sin dudas) los cantantes melódicos (otro genio anduvo por aquí), la llamada música colectivo (otrora música de peluquería) y varios etcéteras. (N.d.A.: este parrafo merece un ensayo mas profundo)

Para el músico romántico no tienen mérito los arreglos pomposos, los artilugios de ejecución e interpretación ni la simpleza o complejidad del lenguaje sino que su principal virtud es imitar a algún artista de renombre. Para elogiar a un romántico basta decirle “te sale igual a…”. Así uno puede encontrarse con varios aspirantes a ser la reencarnación de “ Sandro” “Eduardo Franco” (cantante de Los Iracundos), “Chayanne”, “Thalia” etc.

El Romántico suele trabajar a la par de los Pisteros y tiene cierta admiración por los Académicos, en especial por su compositor favorito: Richard Clayderman


VI.- De los Poperos

Otra aclaración: no debe confundirse este tipo con los Populares. Popero viene de Pop, contracción de la denominación “popular music” igual que la descripta en el apartado II., pero en esta ocasión se hace refiere a la música popular de raigambre anglosajona.

Lógicamente, para los inventores del capitalismo, lo popular no refiere a lo telúrico sino a lo comercial, masivo, de fácil consumo (y difícil digestión). -Si la comida fuera sonora, un ejemplo seria Mc Donald-.

De esto se desprende que hay un tipo de Pop comercial, otro masivo y otro de fácil consumo… y ya que estamos con la analogía gastronómica, diremos que la indigestión es común a todos los tipos. En consecuencia, están 1) los que alientan el consumo: tres minutos por canción, video clip con mujeres semidesnudas, vestimenta de moda; 2) los que defienden acérrimamente los estándares de la masividad: estrofa melosa, estribillo rimbombante, musicalidad apta para coreografías, mucho brillo enceguecedor; y 3) los que defienden el facilismo: poca poesía, un par de acordes, un par de estrofas, poca u nula destreza técnica y listo.

A esta altura de lo expuesto, uno preguntará ¿Cuál es la virtud? Pues la mayor virtud del popero es parecer europeo.  En consecuencia, y por más que se cante en castellano, la inflexión, el gesto, la vestimenta, los peinados deben llevarnos al noreste…


VII.- De los Pisteros

En este rubro se encuadran aquellos que trabajan con pistas, es decir que pueden interpretar cualquier genero pero mediante el uso de pistas en reemplazo de instrumentos musicales. Su categorización en un item separado tiene que ver con las características particulares que surgen de esta situación.

Se pueden distinguir dos situaciones antagónicas dentro del pistero: esta el que arma pistas para que otros interactúen sobre ellas (llamado pistero creativo o collager) y que, en muchos casos, se desprende definitivamente de su obra una vez armada; y esta el que utiliza las pistas hechas por el creativo para interpretar sobre ellas (llamado utilitario) –cierta corriente clasifica a ambos como “activo” y “pasivo”, pero no me parece feliz la designación-

Entre ambos subtipos existe una amplia gama de matices desde un extremo al otro: está el creativo que trabaja como si fuera un escultor colocando sonidos por aquí y por allá hasta finalizar la obra, pasando por el que sólo se esmera en conectarse a la web de donde bajará las pistas necesarias; y por el utilitario que exigirá del creativo ciertas características especiales para que la pista se adecue a sus pretensiones hasta aquel que sólo quiere cantar lo que le den y como venga cual karaoke, en la tonalidad que azarosamente caiga sin atender al propio registro… estos músicos, sobre todo estos últimos- son los ideales desde el punto de vista de los dueños de bares puesto que no sólo tienen bajo costo sino que en su afán de querer llamar la atención, además de hacer papelones cantando lo harán por su estado de ebriedad producto del exagerado consumo en la barra del bar.

Ah, la virtud de estos músicos es la tecnología, por supuesto. Ya sea para tener la última base de samplers, para bajar los mejores programas de la web, tanto para tener agendado como el número de celular del tipo que hace pistas.


VIII.- De los Mercenarios

El origen de este tipo de músicos se remonta a la prehistoria: antes que prostitutas ya había músicos mercenarios. La diferencia entre ambos es que uno puede llegar a sentir cariño, incluso enamorarse de una prostituta.

La Eufemística  llama ductilidad al mercenario panqueque.

Los mercenarios han sido tildados de codiciosos, mas ellos se defienden sosteniendo que se trata de trabajo. Así, en nombre del trabajo son capaces de tocar cualquier cosa, lo cual es un mérito; en cualquier circunstancia, lo cual también es un mérito, bajo cualquier condición, lo cual también es un mérito pero solo pueden tocar donde el pago sea mayor, lo cual también es codicia.

Con esto no debe entenderse con que sea codicia querer cobrar por un trabajo, sino que estos músicos no tienen problema en bajarse del barco en medio de la tormenta para subirse a un nuevo buque.

Meses de ensayo pueden derrumbarse el día del estreno pues justo ese día hay que acompañar al último ganador de OJ (Operación Ja Ja)

La virtud del mercenario no es su capacidad para tocar de todo sino la habilidad para no parecer mercenario: siempre tendrá alguna excusa.

El mercenario suele –y necesita- filtrarse entre los demás músicos y llega hasta a levantar los estandartes de los demás con firme voz y aparente convicción. Así. v.gr. reclama por la falta de lugares para los artistas mientras los ocupa todos, principalmente para acompañar al último ganador de OJ

Una categoría de mercenarios serían los músicos de covers. aunque aun esta en discusión el asunto puesto que todos los mercenarios hacen covers pero no todos los coveros son mercenarios. Además, se han detectado algunos casos aislados de coveros que no son de derecha, condicion absolutamente necesaria para el mercenariazgo. 

A pesar que hay muchísimo más para hablar respecto a estos músicos, voy dar por terminado este capítulo pues, por su naturaleza, serán los mercenarios quienes se encargarán de completarlo a través de sus más inquisidores comentarios.


IX.- De los Cantautores:

Algunas pocas -de las infinitas- posibilidades melódicas que permiten los enlaces Tónica – Subdominante – Dominante – Tónica (Do – Fa- Sol 7- Do) han permitido el surgimiento de los cantautores.

Como su nombre lo indica son músicos que se dedican a cantar sus propias canciones. Hay quienes sostienen que hacen eso por la imposibilidad de interpretar otra cosa.

La primera aspiración de un cantautor es poder cantar ante público. La segunda, lograr que el público no se aburra a mitad de la primera canción. La última, cosechar la mayor cantidad de números telefónicos de las oyentes.

Esto ultimo explica que la virtud del cantautor no esté emparentada con la capacidad de crear melodías con pocos recursos ni de hacer 100 canciones con el mismo arpegio sino que su destreza radica en la capacidad de poner cara de apasionado mientras canta.

A la par de ello, el cantautor sueña con crear una canción que contenga la “frase perfecta”, la que conmueva al más pétreo de los espíritus. Lamentablemente, no compone mientras duerme. Bajo esa aspiración esboza rimas, metáforas y aforismos que, luego descubre, son idénticos a las rimas, metáforas y aforismos de los demás cantautores.

Es en esta etapa de su desarrollo artístico en la que el problema de la originalidad se le plantea al cantautor y lo resuelve de la manera mas original posible: hacer las mismas rimas, metáforas y aforismos pero referidos a si mismo. Imposible de imitar!

Esto lo lleva a consagrarse como un verdadero AutoCantor, máxima jerarquía del cantautor (muy por encima del cansautor) además, con respecto a las oyentes que habrá de citar, le brinda el único tema de conversación que al cantautor le interesa.


X.- De los Melómanos

El melómano es un músico no sólo porque si, sino porque, a veces, presenta visos de dignidad y aprecio por la música mucho mayores que mucho de los otros tipos.

El melómano es alguien que se dedica a escuchar música, o sea que juega un rol esencial para la música.

Ocurre que el Melómano, normalmente se dedica a escuchar absolutamente todo pero de un solo genero musical y, consecuentemente, se apropia de modo extremo de los defectos y virtudes del músico ejecutante de ese género. Así el melómano rockero solo escucha y escuchara rock durante toda su vida y odiará visceralmente a cualquier otro genero que no sea el propio.

La máxima aspiración del melómano no es, contrariamente a lo que el común de la gente opina, subir al escenario de su ídolo máximo, sino tener la mayor colección de cds, cassettes, vinilos y etc del género.

Un subtipo de Melómano, es el llamado “Epstein”, que es aquel que busca descubrir un nuevo valor en cada disco que compra y somete a sus allegados a infinitas peroraciones sobre las virtudes de este nuevo conjunto por él descubierto hasta que alguno le cuenta que ese grupo se separó hace años y que plagiaban a los Real Milli Vanilli

Paradójicamente, y siguiendo la ley de Paretto, el 80 % de los melómanos tiene mal gusto, del resto la mitad tiene mal oído y la otra mitad no sabe que es un melómano. No obstante lo dicho el melómano está habilitado a opinar de todo cuanto tenga que ver con el género que le ocupa, aun de cosas sobre las que no tenga la menor idea. Ahora bien, el melomano que opina sobre algo que no tiene idea y que además cree absolutamente que sabe y que lo que opina es una genialidad, se convierte en porteño.


XI.- Los Bateristas.

Esta categoría tampoco se basa en el género que se interprete sino en el instrumento, a pesar que los bateristas lleguen a desconocer la diferencia entre los distintos géneros

Vale observar que, a pesar de la opinión generalizada de los demás músicos, el suscito entiende que el baterista puede llamarse músico. Ello se basa en que, entre los trabajos de campo realizados se ha podido comprobar la existencia de una minoría, casi imperceptible, de baterista que consideran que su instrumento no es un puching ball y que saben distinguir música de full contact.

Es mas, un par de ellos han llegado a manifestar que alguna vez escucharon lo que tocan sus compañeros de banda.

Este es uno de los pocos casos en que la excepción confirma la excepción


XII.- De los Jazzistas

Nadie sabe por qué, pero el jazzista se considera a si mismo en la cúspide de la pirámide de los músicos. Pirámide que, además, supera en elevación a la cumbre del Parnaso. Para ellos la evolución última de la música es el jazz.

Si uno presta atención, cada vez que una banda de jazz esta por empezar un tema, por debajo del “… 3, 4!” se percibe que alguien dice “escuchen, giles!” (algunos se confunden y oyen “escuchen Miles”, por Miles Davis) y así empiezan a tocar lo cual exige del oyente que preste aun mas atención para tratar de seguir a cada uno de los músicos…

La virtud máxima del jazzista no es la capacidad de improvisar, ni la técnica de ejecución sino, paradójicamente, la memoria y en lo denominado “yapada”: pues tiene que usar la memoria para recordar los primeros 4 compases del tema así volver a tocarlos idénticamente después que cada uno de los músicos ha pasado por su etapa de improvisación, es decir, casi media hora después…. La “yapada” es la habilidad para yapar la ultima nota del último improvisante con la primer nota de aquellos primeros compases que, una vez repetidos, dan por terminado la obra.

Sobre la improvisación solo repetiremos lo que la mayoría de los jazzistas opinan al respecto: “es un momento (8 compases) en el que somos completamente libres y como con la Libertad, uno no sabe qué hacer”

Una nota peculiar del jazz es que cuanto menos entiende el público, mas aplaude.

Por ultimo, cabe señalar que el jazzista no aborrece ni menosprecia a los demás géneros sino que los considera como jazzistas en potencia que por diversas razones no han podido evolucionar.

Conclusiones:

Si bien la Música es una sola, hay inconmensurables formas de abordarla. Por ello este estudio ha pretendido abordarla cual galeón pirata para hacerse de un jugoso botín -aun cuando no nos guste el futbol ni las bebidas frutales- que consiste en lograr reírnos de nosotros mismos.

Cabe señalar también, que además del valor científico, el presente sirve como un mapa zodíaco o sea que uno podría consultar el horóscopo indicando a qué categoría de músico pertenece. Creo que esta es la mejor utilidad.

No me quiero despedir sin antes agradecer el aporte del Indec y de todos los que colaboraron para que esto sea posible.

Los dejo con una trillada pero por ello menos eficaz cuarta ascendente: chan – chan!

Atte.,

Moi

*Articulo publicado en la revista Así Suena, nº2