LA NATURALEZA DE LOS MUSICOS

LA NATURALEZA DE LOS MUSICOS

(Ensayo para entender a esa gente que ensaya… o no.)


No he sacado mis principios de mis prejuicios, sino de la naturaleza de la cosas. 

Charles Louis de Secondat

El presente ensayo no tiene mayor pretensión que ser una exacta y acabada descripción epistemológica (es decir, arbitraria, caprichosa y capciosa) de la fauna musical de nuestros tiempos en estos rincones del universo. Ensayo con aspiraciones de Tratado y con una alta dosis de prejuicios.

Para una mejor exposición del presente trabajo es menester poner límites teóricos a fenómenos empíricos -lo cual pudiera sugerir la posibilidad del yerro- más, corroborará el lector, la consecuencia directa de ello fue un acto de estricta justicia.

Así, he clasificado a los músicos en distintos tipos o géneros destacándolos por sus características particulares más sobresalientes, sin perjuicios de otras características más ocultas que es convenientes dejarlas asi escondidas nomas.

Si alguno musico se siente identificado es porque, justamente, fue tenido como referente a los fines del presente.

También cabe aclarar que la distinción en las categorías que se detallan no se funda sino en el antojo del suscrito y que este articulo pretende abrir un debate al respecto aclarando que toda crítica será recibida con mucho desagrado y el que ose hacerlo podrá ser condenado a la pena de escuchar todos los días “el Pollito Pio” (previamente la condena consistía en escuchar a Arjona, pero el consejo de un amigo lector sugirió que tal condena ya estaba siendo aplicada en numerosos posteos de wasap, facebook y otras dopaminas digitales, motivo por el cual el suscrito optó por endurecer y/o aplacar la condena).

En consecuencia, vamos al grano, diapasón en mano.

Los tipos músicos:

I. De los Académicos

II. De los Populares

III. De los Roqueros (Rockers)

IV. De los Tropicales

V. De los Románticos

VI. De los Poperos

VII. De los Pisteros

VIII. De los Mercenarios

IX. De los Cantautores

X. De los Melómanos

XI. De los Bateristas

XII. De los Jazzistas


I.- De los Académicos:

En la categoría “académicos” se puede nuclear a aquellos músicos de conservatorio que durante años han desarrollado el misterioso arte de leer partituras y, consecuentemente, con mayor o menor suerte, la capacidad de traducir lo leído en sonidos emitidos por el instrumento de turno.

Este tipo de músico valora la calidad de una obra musical atendiendo exclusivamente al grado de dificultad que la misma presenta en su ejecución, con perjuicio de su valor estético y /o espiritual. En ese contexto no interesa la profundidad del lenguaje del compositor sino que haya que ejecutar quintillos de semifusas en un allegro… Nada merece más aplausos que el movimiento vertiginosos de los dedos aun cuando en este movimiento se escuchen escasas notas musicales verdaderas. 

Para este músico, el resto de la música es eso justamente… restos, si es que puede llamarse música.

Es notorio el comportamiento de este músico cuando oye a alguien que desafina o comete un error, pues no puede evitar poner cara de haber comido limón (coloquialmente: estar oliendo mierda), gesto que comparte con otros tipos pero en distintas circunstancias. Esta cara se funda, a su vez, en el hecho que él jamás yerra.

Ocasionalmente puede llegar a codearse con algún otro tipo como Roqueros y/ o Populares mas ello, inconscientemente, lo aproxima al Mercenario.

Existen subtipos dentro de los académicos pero su análisis excede el ámbito de desarrollo del presente ensayo. A modo de ejemplo, podemos citar al llamado “dodecatonico amodal” que es aquel que, en vez de atender a la dificultad de ejecución, atiende a la dificultad armónica de los enlaces… “dominante – tonica?, no; mucho mejor un IIº 6/4 b913 – VIº calabres….” Aunque suene a manada de elefantes barritando en un ascensor.


II.- De los Populares:

Antes de entrar de lleno en esta categoría, cabe aclarar que, paradójicamente, se llama músicos populares a aquellos que tienen poco público. ¿Cómo es esto? Pues bien, un músico Popular es aquel que interpreta música de raíz popular (tango, folclore, etc.) es decir, música originada por el pueblo, en contraposición a la originada en las academias. Hecha la aclaración abordemos el tema antes que se hunda.

Más que otra cosa, el músico popular necesita hacer gala de pertenencia al terruño, de venir desde el centro de la música sin ataduras ni convenciones… por eso es que entre estos ocupa un lugar preponderante el noble y honorable Autodidacta (con mayúscula, no se sabe por qué) que es aquel que pasó alguna vez por un profesor pero que fue expulsado de clases o tuvo algún incidente similar.

Para el Popular no importan la afinación, la sincronización, el “tempo”, pues la mayor virtud del músico popular es tocar y/ o cantar fuerte. Teleológicamente hablando, numerosos estudios han comprobado que el fin del músico popular es hacer beber (en realidad se hizo un solo estudio, el del Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo -IPLA- de Tucuman y en base a eso se creó la ley que obliga a pagar más impuestos a los que organizan recitales en vivo; estudio realizado bajo efectos etílicos, lógicamente). Volvamos a lo que nos ocupa, el éxito de este artista se mide en una ecuación de cantidad de alcohol sobre público (AL/P = éxito o fracaso). Uno de los subtipos de esta categoría corrobora lo expuesto: el llamado “músico de asao” quien es capaz de amenizar toda la noche a los comensales cantando a viva voz, mientras devora y sin atragantarse. Se han dado casos de grandes cultores capaces de sacar limpito un hueso de costilla al son de “Pago Monte Quemado”, justo en la parte que dice “…noche llé… nade tristezas…”. En su repertorio no debe faltar “Malagueña Salerosa”, puesto que los expertos señalan que el asado nunca debe tener mas sal que la malagueña.

Este músico tiene afinidad con algunos otros tipos como los Románticos, de quienes admiran su capacidad poética; o con algunos híbridos como los “lirico-pop” en tanto comparten la técnica expresiva llamada “gol de final” que consiste en adoptar postura y énfasis cual barra brava de San Martín para las estrofas de la Luna Tucumana.


III.- De los Roqueros (rockers)

En esta categoría están insertos miles y millones de subtipos –algunos de ellos antagónicos entre si- pero que tienen en común aborrecer a los demás tipos y subtipos mientras les copian elementos musicales característicos, aunque sin darse cuenta.

Ocasionalmente pueden llegar a comulgar con algunos –contados- representantes de los Poperos o de los Académicos pero, lógicamente, sin darse cuenta en este caso también.

Para aspirar al podio de este género no se necesita ni buen oído, ni buena técnica, ni destreza, ni creatividad… basta un buen amplificador. Así, un paso mas adelante que la aspiración del músico Popular, el rockero lleva el volumen a niveles rayanos a la sordera absoluta. Esta circunstancia explica y justifica el comportamiento del roquero, además de las aspiraciones de algunos…

No obstante, una característica que dificulta el estudio de estos músicos es la gran atomización de subtipos. Es posible encontrar conjuntos que hacen exactamente lo mismo, pero uno de ellos sólo viste de negro y el otro está formado por vegetarianos… quienes, por supuesto, se odian entre si. El odio es inversamente proporcional al oído. 

Muy importante para aspirar a algo más que a tocar en festivales (recitales compartidos entre varias bandas donde cada una comparte el 40% de sus integrantes con los otros conjuntos hasta completar entre todos el 90 % del público asistente) , es tener un video clip… porque la música de los Roqueros tapona los oídos pero entra por los ojos.


IV.- De los Tropicales

Permítaseme hacer un paréntesis y soslayar el carácter estrictamente cientificista del presente libelo para expresar que los tropicales son mis favoritos.

En muchas oportunidades, durante los años de estudio y análisis me he preguntado y consultado respecto a qué siente un músico tropical al usar una vestimenta que raras veces la usaría salvo frente a las cámaras de “Elegidos”…(a la sazón, mi programa favorito -en serio-) La cuestión es muy profunda y creo que también excede el objeto de este ensayo, puesto que nos llevaría a adentrarnos en los recónditos pasadizos de la mente de un músico, lo cual –sabemos- es una utopía.

Pues bien, la cuestión es que al músico tropical (cumbia, cuarteto, guaracha, etc.) nada le importa. Vale decir, es bastante común encontrarse con alguno que sea un eximio ejecutante pero ello no le impide moral ni ideológicamente tener que tocar silencio de corchea – corchea entre solo dos acordes durante 6 horas por noche todos los fines de semana… esto da una pauta de por qué pueden vestirse de esa manera. Entonces uno se preguntará ¿no se aburren? Y nos quedan dos respuestas posibles: si o no. Entonces, sería mejor preguntarse ¿Por qué no se aburren? Entonces sí, las respuestas posibles son: pues porque cobran por todo lo que tocan y porque han sido capaces de inventar lo único que han podido inventar: un nuevo pasito para moverse mientras están ociosos marcando negras de por medio entre solo dos acordes durante 6 horas por noche todos los fines de semana. El músico tropical no sabe que dentro de si lleva a un coreógrafo.

Consecuencia de lo dicho, como nada le importa, es que el concepto de vanguardia en la música tropical es algo así como el de servicio para la policía… existe de nombre pero no se aplica.

Mucha gente confunde groseramente al tropical con el mercenario, pero lo distingue en que aquel lleva el ritmo en la sangre, en cambio este carece de sangre… cuando no de ritmo.

Cual perro que se muerde la cola, la mayor aspiración para un músico tropical es tocar en una banda y sumarse a ella en cualquier rol, con el güiro (raspador), las claves (toc-toc), de presentador, de coro que nunca canta, de bailarina, de relleno, etc; así la mayor aspiración de una banda tropical es estar integrada por la mayor cantidad de integrantes posibles: 3 cantantes (idéntico registro pero distinto color de pelo), 2 bajos, 3 guitarras, 2 baterías (acústica y octapad), congas, bongos, timbaleta, cencerro, güiro, claves, tiorba, presentador, bailarinas, niño mascota, etc.

Por ultimo -y a raíz del origen popular del asunto-, este músico admira al Popular sobre todo al que dentro de su repertorio interpreta música tropical y, por supuesto, al Romántico, aunque no se sabe por qué.


V.- De los Románticos:

Aclaración: a quienes aquí se describen en nada se parecen a Wagner, Chopin, Brahms, Mendelssohn y / o Liszt, en nada.

Ahora bien, esta categoría representa la consagración del menjunje pues co-existen un sinnúmero de subtipos muy similares entre si cuyas diferencias son imperceptibles para el oído medio y aun para medio oído; llegó a presentarse el caso del uso de distintas nomenclaturas para referirse a los mismos músicos. Veamos, están los latinos, los románticos latinos, los románticos en español, la música del recuerdo (esta denominación fue obra de un genio, sin dudas) los cantantes melódicos (otro genio anduvo por aquí), la llamada música colectivo (otrora música de peluquería) y varios etcéteras. (N.d.A.: este parrafo merece un ensayo mas profundo)

Para el músico romántico no tienen mérito los arreglos pomposos, los artilugios de ejecución e interpretación ni la simpleza o complejidad del lenguaje sino que su principal virtud es imitar a algún artista de renombre. Para elogiar a un romántico basta decirle “te sale igual a…”. Así uno puede encontrarse con varios aspirantes a ser la reencarnación de “ Sandro” “Eduardo Franco” (cantante de Los Iracundos), “Chayanne”, “Thalia” etc.

El Romántico suele trabajar a la par de los Pisteros y tiene cierta admiración por los Académicos, en especial por su compositor favorito: Richard Clayderman


VI.- De los Poperos

Otra aclaración: no debe confundirse este tipo con los Populares. Popero viene de Pop, contracción de la denominación “popular music” igual que la descripta en el apartado II., pero en esta ocasión se hace refiere a la música popular de raigambre anglosajona.

Lógicamente, para los inventores del capitalismo, lo popular no refiere a lo telúrico sino a lo comercial, masivo, de fácil consumo (y difícil digestión). -Si la comida fuera sonora, un ejemplo seria Mc Donald-.

De esto se desprende que hay un tipo de Pop comercial, otro masivo y otro de fácil consumo… y ya que estamos con la analogía gastronómica, diremos que la indigestión es común a todos los tipos. En consecuencia, están 1) los que alientan el consumo: tres minutos por canción, video clip con mujeres semidesnudas, vestimenta de moda; 2) los que defienden acérrimamente los estándares de la masividad: estrofa melosa, estribillo rimbombante, musicalidad apta para coreografías, mucho brillo enceguecedor; y 3) los que defienden el facilismo: poca poesía, un par de acordes, un par de estrofas, poca u nula destreza técnica y listo.

A esta altura de lo expuesto, uno preguntará ¿Cuál es la virtud? Pues la mayor virtud del popero es parecer europeo.  En consecuencia, y por más que se cante en castellano, la inflexión, el gesto, la vestimenta, los peinados deben llevarnos al noreste…


VII.- De los Pisteros

En este rubro se encuadran aquellos que trabajan con pistas, es decir que pueden interpretar cualquier genero pero mediante el uso de pistas en reemplazo de instrumentos musicales. Su categorización en un item separado tiene que ver con las características particulares que surgen de esta situación.

Se pueden distinguir dos situaciones antagónicas dentro del pistero: esta el que arma pistas para que otros interactúen sobre ellas (llamado pistero creativo o collager) y que, en muchos casos, se desprende definitivamente de su obra una vez armada; y esta el que utiliza las pistas hechas por el creativo para interpretar sobre ellas (llamado utilitario) –cierta corriente clasifica a ambos como “activo” y “pasivo”, pero no me parece feliz la designación-

Entre ambos subtipos existe una amplia gama de matices desde un extremo al otro: está el creativo que trabaja como si fuera un escultor colocando sonidos por aquí y por allá hasta finalizar la obra, pasando por el que sólo se esmera en conectarse a la web de donde bajará las pistas necesarias; y por el utilitario que exigirá del creativo ciertas características especiales para que la pista se adecue a sus pretensiones hasta aquel que sólo quiere cantar lo que le den y como venga cual karaoke, en la tonalidad que azarosamente caiga sin atender al propio registro… estos músicos, sobre todo estos últimos- son los ideales desde el punto de vista de los dueños de bares puesto que no sólo tienen bajo costo sino que en su afán de querer llamar la atención, además de hacer papelones cantando lo harán por su estado de ebriedad producto del exagerado consumo en la barra del bar.

Ah, la virtud de estos músicos es la tecnología, por supuesto. Ya sea para tener la última base de samplers, para bajar los mejores programas de la web, tanto para tener agendado como el número de celular del tipo que hace pistas.


VIII.- De los Mercenarios

El origen de este tipo de músicos se remonta a la prehistoria: antes que prostitutas ya había músicos mercenarios. La diferencia entre ambos es que uno puede llegar a sentir cariño, incluso enamorarse de una prostituta.

La Eufemística  llama ductilidad al mercenario panqueque.

Los mercenarios han sido tildados de codiciosos, mas ellos se defienden sosteniendo que se trata de trabajo. Así, en nombre del trabajo son capaces de tocar cualquier cosa, lo cual es un mérito; en cualquier circunstancia, lo cual también es un mérito, bajo cualquier condición, lo cual también es un mérito pero solo pueden tocar donde el pago sea mayor, lo cual también es codicia.

Con esto no debe entenderse con que sea codicia querer cobrar por un trabajo, sino que estos músicos no tienen problema en bajarse del barco en medio de la tormenta para subirse a un nuevo buque.

Meses de ensayo pueden derrumbarse el día del estreno pues justo ese día hay que acompañar al último ganador de OJ (Operación Ja Ja)

La virtud del mercenario no es su capacidad para tocar de todo sino la habilidad para no parecer mercenario: siempre tendrá alguna excusa.

El mercenario suele –y necesita- filtrarse entre los demás músicos y llega hasta a levantar los estandartes de los demás con firme voz y aparente convicción. Así. v.gr. reclama por la falta de lugares para los artistas mientras los ocupa todos, principalmente para acompañar al último ganador de OJ

Una categoría de mercenarios serían los músicos de covers. aunque aun esta en discusión el asunto puesto que todos los mercenarios hacen covers pero no todos los coveros son mercenarios. Además, se han detectado algunos casos aislados de coveros que no son de derecha, condicion absolutamente necesaria para el mercenariazgo. 

A pesar que hay muchísimo más para hablar respecto a estos músicos, voy dar por terminado este capítulo pues, por su naturaleza, serán los mercenarios quienes se encargarán de completarlo a través de sus más inquisidores comentarios.


IX.- De los Cantautores:

Algunas pocas -de las infinitas- posibilidades melódicas que permiten los enlaces Tónica – Subdominante – Dominante – Tónica (Do – Fa- Sol 7- Do) han permitido el surgimiento de los cantautores.

Como su nombre lo indica son músicos que se dedican a cantar sus propias canciones. Hay quienes sostienen que hacen eso por la imposibilidad de interpretar otra cosa.

La primera aspiración de un cantautor es poder cantar ante público. La segunda, lograr que el público no se aburra a mitad de la primera canción. La última, cosechar la mayor cantidad de números telefónicos de las oyentes.

Esto ultimo explica que la virtud del cantautor no esté emparentada con la capacidad de crear melodías con pocos recursos ni de hacer 100 canciones con el mismo arpegio sino que su destreza radica en la capacidad de poner cara de apasionado mientras canta.

A la par de ello, el cantautor sueña con crear una canción que contenga la “frase perfecta”, la que conmueva al más pétreo de los espíritus. Lamentablemente, no compone mientras duerme. Bajo esa aspiración esboza rimas, metáforas y aforismos que, luego descubre, son idénticos a las rimas, metáforas y aforismos de los demás cantautores.

Es en esta etapa de su desarrollo artístico en la que el problema de la originalidad se le plantea al cantautor y lo resuelve de la manera mas original posible: hacer las mismas rimas, metáforas y aforismos pero referidos a si mismo. Imposible de imitar!

Esto lo lleva a consagrarse como un verdadero AutoCantor, máxima jerarquía del cantautor (muy por encima del cansautor) además, con respecto a las oyentes que habrá de citar, le brinda el único tema de conversación que al cantautor le interesa.


X.- De los Melómanos

El melómano es un músico no sólo porque si, sino porque, a veces, presenta visos de dignidad y aprecio por la música mucho mayores que mucho de los otros tipos.

El melómano es alguien que se dedica a escuchar música, o sea que juega un rol esencial para la música.

Ocurre que el Melómano, normalmente se dedica a escuchar absolutamente todo pero de un solo genero musical y, consecuentemente, se apropia de modo extremo de los defectos y virtudes del músico ejecutante de ese género. Así el melómano rockero solo escucha y escuchara rock durante toda su vida y odiará visceralmente a cualquier otro genero que no sea el propio.

La máxima aspiración del melómano no es, contrariamente a lo que el común de la gente opina, subir al escenario de su ídolo máximo, sino tener la mayor colección de cds, cassettes, vinilos y etc del género.

Un subtipo de Melómano, es el llamado “Epstein”, que es aquel que busca descubrir un nuevo valor en cada disco que compra y somete a sus allegados a infinitas peroraciones sobre las virtudes de este nuevo conjunto por él descubierto hasta que alguno le cuenta que ese grupo se separó hace años y que plagiaban a los Real Milli Vanilli

Paradójicamente, y siguiendo la ley de Paretto, el 80 % de los melómanos tiene mal gusto, del resto la mitad tiene mal oído y la otra mitad no sabe que es un melómano. No obstante lo dicho el melómano está habilitado a opinar de todo cuanto tenga que ver con el género que le ocupa, aun de cosas sobre las que no tenga la menor idea. Ahora bien, el melomano que opina sobre algo que no tiene idea y que además cree absolutamente que sabe y que lo que opina es una genialidad, se convierte en porteño.


XI.- Los Bateristas.

Esta categoría tampoco se basa en el género que se interprete sino en el instrumento, a pesar que los bateristas lleguen a desconocer la diferencia entre los distintos géneros

Vale observar que, a pesar de la opinión generalizada de los demás músicos, el suscito entiende que el baterista puede llamarse músico. Ello se basa en que, entre los trabajos de campo realizados se ha podido comprobar la existencia de una minoría, casi imperceptible, de baterista que consideran que su instrumento no es un puching ball y que saben distinguir música de full contact.

Es mas, un par de ellos han llegado a manifestar que alguna vez escucharon lo que tocan sus compañeros de banda.

Este es uno de los pocos casos en que la excepción confirma la excepción


XII.- De los Jazzistas

Nadie sabe por qué, pero el jazzista se considera a si mismo en la cúspide de la pirámide de los músicos. Pirámide que, además, supera en elevación a la cumbre del Parnaso. Para ellos la evolución última de la música es el jazz.

Si uno presta atención, cada vez que una banda de jazz esta por empezar un tema, por debajo del “… 3, 4!” se percibe que alguien dice “escuchen, giles!” (algunos se confunden y oyen “escuchen Miles”, por Miles Davis) y así empiezan a tocar lo cual exige del oyente que preste aun mas atención para tratar de seguir a cada uno de los músicos…

La virtud máxima del jazzista no es la capacidad de improvisar, ni la técnica de ejecución sino, paradójicamente, la memoria y en lo denominado “yapada”: pues tiene que usar la memoria para recordar los primeros 4 compases del tema así volver a tocarlos idénticamente después que cada uno de los músicos ha pasado por su etapa de improvisación, es decir, casi media hora después…. La “yapada” es la habilidad para yapar la ultima nota del último improvisante con la primer nota de aquellos primeros compases que, una vez repetidos, dan por terminado la obra.

Sobre la improvisación solo repetiremos lo que la mayoría de los jazzistas opinan al respecto: “es un momento (8 compases) en el que somos completamente libres y como con la Libertad, uno no sabe qué hacer”

Una nota peculiar del jazz es que cuanto menos entiende el público, mas aplaude.

Por ultimo, cabe señalar que el jazzista no aborrece ni menosprecia a los demás géneros sino que los considera como jazzistas en potencia que por diversas razones no han podido evolucionar.

Conclusiones:

Si bien la Música es una sola, hay inconmensurables formas de analizarla. Por ello este estudio ha pretendido abordarla cual galeón pirata para hacerse de un jugoso botín -aun cuando no nos guste el futbol ni las bebidas frutales- que consiste en lograr reírnos de nosotros mismos.

Cabe señalar también, que además del valor científico, el presente sirve como un mapa zodíaco o sea que uno podría consultar el horóscopo indicando a qué categoría de músico pertenece. Creo que esta es la mejor utilidad.

No me quiero despedir sin antes agradecer el aporte del Indec y de todos los que colaboraron para que esto sea posible.

Los dejo con una trillada pero por ello menos eficaz cuarta ascendente: chan – chan!

Atte.,

Moi

*Articulo publicado en la revista Así Suena, nº2

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *