FINANCIAMIENTO CULTURAL

FINANCIAMIENTO Y GESTION DE LA MUSICA INDEPENDIENTE EN TUCUMAN

Estimado lector, lo que vas a leer a continuación no es más que una opinión personal construida sobre datos empíricos acumulados a través de algunos pocos o muchos años transitando por las vías de la autogestión como músico independiente. Tal opinión es, por lo expuesto, falible, cuestionable, debatible, mejorable.

El objetivo del suscrito es continuar con el debate sobre el valor de la música independiente en Tucumán y/ o cualquier otro lugar del mundo y/ o  del universo y hacerte parte del debate al menos, a través de la lectura.

A todo esto, ¿qué se entiende por música independiente?

Pues bien, la música independiente se explica básicamente en términos negativos, es aquella que esta fuera de los mass media, ausente de las radios, televisión y grandes festivales; pero presente todos los fines de semana en los bares, pequeñas salas y en la plaza de tu barrio.

Música independiente no significa que sea música compuesta, realizada y/ o interpretada con total libertad ni que este exenta de dependencia de factores externos. En los hechos, la música independiente depende de muchas cosas. Entre ellas, de financiamiento

Cuando hablamos de músicos independientes se hace referencia aquellos músicos que no trabajan en relación de dependencia o que no cobran un emolumento regular y constante de parte de una productora/empresa discográfica que les obligue a cumplir con su actividad artística de acuerdo a pautas dictaminadas por los intereses y/ conveniencias de la empresa.

En el ámbito tucumano, salvo los músicos de las orquestas y bandas estatales, la absoluta mayoría de los músicos son independientes. Me atrevo a sostener que esta realidad se repite en casi todo el país.

Ahora bien, ¿que se entiende por financiamiento y gestión de la música independiente?

El financiamiento se refiere ni mas ni menos que la a cuestión respecto de donde surgen los fondos para mantener la actividad musical independiente ¿quién banca a los músicos independientes?.

La primera respuesta casi obvia es: el propio músico. Pero esto no es absolutamente cierto. Lo que si es cierto es que la gran mayoría se debate y pelea por salir del estadio de hobby y pasar al profesionalismo (esto es, a que sus ingresos por la actividad musical representen en mas o menos el 75% de sus ingresos anuales totales) sin dejar de ser independiente. Lo que también es cierto es que la gran mayoría no logra tal cometido.

Por eso se dice que el financiamiento de la música independiente no surge del publico, ni del Estado, ni de la comercialización del producto… sino del propio músico.

Acá hay un punto que en el merece detenerse. Si la música independiente fuera solo un hobby, un pasatiempo de unos tipos que se juntan a hacer sonar sus instrumentos, no cabría siquiera preguntarse por el financiamiento de esta actividad.

Pero ocurre que esa música, esas creaciones, esos recitales y conciertos que semana tras semana nutren de sonidos los bares y salas de nuestra provincia forman parte de nuestro acervo cultural propio, nuestro patrimonio cultural inmaterial del cual no podemos desentendernos sino a costa de desnaturalizarnos y convertirnos en algo menos que autómatas permaneciendo y transcurriendo sin poder existir, como diría Eladia Blázquez.

En consecuencia, es a partir de este punto donde cobra sentido hablar sobre el financiamiento y la gestión. Financiamiento para llevar adelante la actividad sin llevar a la bancarrota a los músicos independientes y gestión -o autogestión- como mecanismo para  desarrollar y organizar la actividad con los recursos que se cuentan y no naufragar en el intento o bien para volver a embarcarse después de cada naufragio.

Pero, ¿qué se entiende por la actividad de los músicos independientes? O mejor dicho ¿cómo hacen?

Aun a sabiendas el autor que la simplificación de un fenómeno empírico puede resultar algo arbitrario y de dudosa objetividad, me voy a atrever a describir someramente la actividad de los músicos independientes de Tucumán, o de algunos de ellos.

La necesidad de describir el fenómeno de la actividad radica en que, al momento de considerar las vías de financiamiento, se pueda comprender cuál es la potencialidad y posibilidad de las mismas o si corresponde abordar otros mecanismos o qué tipos de gestiones sería conveniente realizar en el corto/mediano y largo plazo.

Pues bien, nuestro músico independiente, sin distinción de genero musical, luego de años de estudio en instituciones especializadas/ particulares o en la casa; luego de invertir en la adquisición de instrumentos adecuados, decide agruparse con otros pares y formar un conjunto para salir a actuar. Al día de hoy, febrero 2017, equipar una banda estándar de rock requiere una inversión total básica de $90.000 (unos U$S 5.600)[1].

Si consideráramos exclusivamente a los músicos independientes como un emprendimiento comercial, podemos decir que una banda estándar de rock requiere ese monto en bienes de capital mas la capacitación de los recursos humanos en términos de estudio y ensayo. Pero, por suerte o desgracia, un conjunto musical es mucho mas que un emprendimiento comercial

Decíamos que los músicos se agrupan y forman una banda. Pues aquí aparece la primera gran disyuntiva: banda de covers o de temas propios. Corresponde aclarar que se considera cover a la imitación lo mas parecida posible de una canción ya conocida, por lo cual, a aquellas bandas que elaboran versiones y no imitaciones de temas ajenos las consideramos dentro del conjunto de las de temas propios.

¿Cual es la razón de hacer esta distinción? La razón es que considero que las bandas de covers también forman parte del conjunto de músicos independientes pero que por su modalidad de gestión y por el hecho que forman parte del engranaje de replicación de contenidos de los mass media; su consideración y análisis debe ser objeto en otro ensayo.

Las bandas de temas propios y / o de versiones.

Estas bandas trabajan con un supuesto: el público, en principio, no conoce de antemano lo que va a escuchar. El vinculo que establece el artista con el público es directo, ya sea actuando en vivo o por redes sociales, no hay intermediarios que lleven el mensaje. El grupo asume, digamos, un riesgo extra que el de solamente ir a actuar.

No obstante esta dificultad, normalmente el grupo percibe su remuneración de la venta de tickets, es decir, es su propio productor. Este tipo de actividad plantea una doble finalidad artística puesta en juego: no solamente la ejecución musical con el propósito de transmitir las sensaciones/emociones que pone en juego la obra musical que se toca, sino también, llevar eso adelante desde la propia creación.

Para poder aspirar a desarrollar su arte regularmente como fuente principal de sus ingresos necesita tener un flujo de público que compre sus tickets y para ello se vale de distintas estrategias: venta de CDS, actuaciones en distintas localidades, regalías por derecho de autor, etc.

Pero resulta que nuestro músico independiente necesita llevar su música a la mayor cantidad de público posible en un ecosistema que precisamente no esta diseñado para eso, ya que los medios de comunicación –actores fundamentales en esto de transmitir contenido- replican los contenidos que se producen en la metrópolis, casi sin excepción o mejor dicho, con excepciones que se cuentan con los dedos de una mano. La presencia de contenidos centralizados en los medios masivos significa no solo la multiplicación de un mensaje producido lejos de casa sino también la imposibilidad de las producciones locales de acceder a los propios medios locales puesto que estos ya tienen sus espacios ocupados.

Podemos decir, a modo de ejemplo, que es mas fácil saber lo que pasa en el under de buenos aires, o si la autopista Riccieri está atascada, pero no tenemos idea de la música de Catamarca, por no poner ejemplos mas cercanos.

En esa arena pelea el músico independiente. Pareciera el principio de un libreto de Hollywood donde se plantean todas las dificultades y desventajas que nuestro héroe tiene que sortear… solo que el desenlace no cuaja con los libretos hollywoodenses.

En algún momento la llamada Ley de Medios genero ciertas expectativas pues permitió que aparecieran nuevas voces pero no produjo necesariamente nuevos mensajes, los cuales siguieron y siguen siendo casi los mismos. Por supuesto que no es solo responsabilidad de la ley o su implementación sino también de otros actores que intervienen en la escena, pero eso es harina de otro ensayo.

No obstante, no todas son pálidas en la película de nuestros músicos independientes. Existen algunos personajes dispuestos a colaborar con líneas de financiamiento para hacer posible, aunque sea parcialmente, estos proyectos y permitir imaginar otro final.

Líneas de financiamiento.

  1. a) Sector Publico

Con excepción del Fondo Nacional de las Artes, los programas y líneas de fomento no tienen mas que unos pocos años de creación y esperamos que en un futuro no muy lejano puedan surgir aún mas.

Veamos someramente en que consisten.

1.- Fondo Nacional de la Artes. Es un organismo autárquico que depende del Ministerio de Cultura de la Nación que tiene por objetivo el financiamiento, estímulo y protección de las actividades culturales de los artistas argentinos. En el rubro música otorga becas, subsidios y prestamos a la vez que organiza concursos para fomentar la edición discográfica de obras musicales de rock, tango, folklore y jazz y popular contemporáneo; como concurso de música académica. Los llamados y convocatorias son anuales. muchos músicos tucumanos y del país se han beneficiado a partir del FNA e hicieron posible algunos de sus proyectos.

2.- Ibermusicas.

Es un programa latinoamericano de fomento de la presencia y el conocimiento de la diversidad cultural iberoamericana en el ámbito de las artes musicales.

Otorga ayuda para movilidad para capacitación y/ o realización de actividades dentro de los países miembros. Otorga ayudas para festivales. Así como concurso de composición de música popular y de composición de música académica. Los llamados son anuales.

3.- INAMU – Instituto Nacional de la Música

Es el organismo especifico para el fomento de la actividad musical. Otorga descuentos en pasajes vía terrestres para los músicos registrados, así como para la compra de algunos instrumentos. Además, llama anualmente a inscripción para otorgar subsidios para la edición de discos, para movilidad, edición de video clips, etc.  A pesar de ser una institución reciente, considero que es la mas democrática en cuanto a los criterio de distribución y me arriesgo a sostener que es la que lograra llegar a la mayor cantidad de artistas.

 

3.- Fondo Argentino de Desarrollo Cultural y Creativo

Programa del Ministerio de Cultura que otorga ayudas e incentivos económicos a proyectos de artistas, productores, gestores y emprendedores. Las convocatorias suelen realizarse anualmente. Los llamados están orientados a actividades o aspectos variables.

 

  1. b) Sector privado

No hay legislación que regule el financiamiento privado. De hecho, hay una ley de mecenazgo pero es de imposible aplicación y no esta reglamentada.

Por lo cual el apoyo privado esta librado a aportes ocasionales y voluntariosos de algunos auspiciantes. Lo mismo puede decirse de algunos bares o emprendimientos gastronomitos con música en vivo que absorben parte de los costos de producción asociándose parcialmente con los músicos.

En Tucumán existen algunas experiencias asociativas tales como la Unión de Músicos Independientes Tucumanos Autoconvocados (UMITA) que, si bien, no otorgan financiamiento, si colaboran con la gestión de algunas facetas de la actividad de los músicos.

Conclusión y propuesta.

La música independiente en Tucumán se parece ese tipo de plantas que milagrosamente crecen “a pesar de” y no “a causa de”. Alguno dirá que hay músicos para hacer dulce. Y es cierto, podemos hacer dulce, pero hay que girar un poco la mirada, cambiar la lente y ponerle “azúcar”.

Por una parte lamentamos que el Estado Provincial y los Municipios de Tucumán no cuenten con programas específicos constantes y regulares de apoyo a la actividad musical. Por el contrario, existen algunas distorsiones que perjudican la actividad. Tal el caso de la Ley 7243 que crea el Instituto de Lucha contra el Alcoholismo (IPLA) en su Art. 24, Inc. 3, respecto al canon que deben abonar los locales con espectáculos; o las ordenanzas que incrementan la carga tributaria en razón de locales con música en vivo. También lamentamos la incertidumbre respecto a algunos programas del Estado Nacional que favorecían directa o indirectamente la actividad musical tales como Recalculando, los Mercados de Industria Cultural (MICA) nacional y los regionales, el Programa de Apoyo a Emprendimientos Culturales (PAEC), etc.

Por otra parte y a la luz de lo que vimos, proponemos como fundamental que el Estado, en sus distintas estamentos, y la Sociedad entiendan el valor de la música, particularmente de la música independiente, no solo como hecho artístico sino como factor de desarrollo Cultural, Social y Económico.

En consecuencia, urge modificar leyes y ordenanzas -como las señaladas del IPLA- que dificultan la actividad; así como urge la implementación de normas (leyes de mecenazgo) que incentiven el financiamiento privado a la música independiente a efectos de no estar sujetos a los vaivenes partidarios de las políticas estatales.

También cabe poner especial atención en el fomento y promoción de los centros culturales y salas de recitales privadas que son las que permanentemente sostienen la actividad colaborando con los músicos. Tal vez la experiencia del sector teatral sirva de guía para considerar este punto.

Por ultimo, me despido como empecé: esperando que este articulo haya servido para continuar con el debate sobre el valor de la música independiente y que su lectura te haya sido grata, como lo fue para mi su redacción.

Muchas Gracias.

Artículo publicado en el Libro “Reflexiones sobre Financiamiento Cultural”, obra colectiva coordinada por Gustavo Calleja.